
Carlos E. Cort
En noviembre de 2005, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y otras organizaciones similares, difundieron el “Índice de Oportunidad Digital”, que mide la facilidad de acceso de los ciudadanos de cada país a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), y para aprovechar las oportunidades de crecimiento y desarrollo que ofrecen.
El índice va del 0 (acceso nulo a servicios de telecomunicaciones), al 1 (TIC totalmente accesibles, tanto por disponibilidad como por precio). La media mundial estaba entonces en 0,37 .
La Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI), cumplió dos fases, la primera en diciembre de 2003 realizada en Ginebra, Suiza; y la segunda, en noviembre de 2005, en Túnez.
Una preocupación fundamental en la CMSI fue el desequilibrio mundial en el acceso y el empleo de las TIC. Por tanto, la Cumbre fijó dos metas para ampliar el acceso a ellas:
• conectar todas las aldeas del mundo a más tardar en 2015;
• establecer, en el mismo plazo, la conexión a Internet entre escuelas, hospitales y bibliotecas de todo el planeta.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) había confiado en que la brecha digital se cerraría mediante políticas nacionales sobre TIC que incluyeran participación, competencia y regulación eficaz del sector privado. Y si bien dichas políticas han ayudado a reducirla levemente en ciertas áreas, la brecha digital persiste y se ensancha, en especial en los países menos avanzados .
Este documento se propone discutir los alcances actuales de la brecha digital, y la manera como se manifiesta en dimensiones múltiples de la existencia humana, no solo en el caso de las TIC, sino en un panorama en que las tecnologías, en general, están transformando las culturas, las organizaciones y las posibilidades de participar en las llamadas sociedades del conocimiento.
¿De qué “tecnología” hablamos?
Durante el siglo XX, la palabra “tecnología” pasó de referirse a una aplicación práctica del conocimiento científico, a ser entendida, a la vez, como un proceso y un producto: es un proceso por el cual los seres humanos modifican la naturaleza para satisfacer sus necesidades y deseos; y es un producto de la ciencia y la ingeniería.
Mientras la ciencia busca entender los porqués y los cómo de la naturaleza, la ingeniería persigue el propósito de darle forma al mundo natural para satisfacer dichas necesidades y deseos humanos .
Sin embargo, no hay neutralidad ni bondad inherente en la tecnología, porque:
• refleja tanto valores como fallas y debilidades;
• su resultado puede no ser intencional y, en ciertos casos, es indeseable;
• ciertas tecnologías se usan de manera objetable para algunas personas;
• hoy resulta casi impracticable como actividad individual, porque su despliegue se ha dado en el marco de complejos procesos corporativos de investigación y desarrollo.
Hoy, tanto en lenguaje coloquial como académico, usamos la palabra “tecnología” para referirnos a una diversa colección de fenómenos: herramientas, dispositivos, instrumentos, máquinas, organizaciones, métodos, técnicas, sistemas, y todas sus combinaciones.
“Hay una tendencia, entre quienes hablan o escriben sobre tecnología en la actualidad, a concluir que la tecnología lo es todo, y todo es tecnología... La palabra ha llegado a significar todo y cualquier cosa; en consecuencia, corre el riesgo de no significar nada” .
Hoy, como observa Chandler, tratamos la tecnología como una “vasta, diversa y ubicua totalidad que constituye el centro de la cultura moderna. [...] Lo que resulta interesante es que un concepto que una vez fue muy específico en la manera de usarlo, ahora se ha vuelto amorfo en extremo” .
Pero esta anomalía conceptual tiene, por supuesto, un claro origen en la ambigüedad que percibimos en nuestra propia realidad: “La tecnología es objeto, pero también es sujeto, está frente a nosotros como un producto terminado para ser usado, pero también y sobre todo es una forma de concebir, de imaginar, de resolver, es un sistema de conocimiento y un sistema cultural” .
Brechas tecnológicas
Un recorrido histórico nos permite ver que las tecnologías, desde sus comienzos, resultaron siempre más ventajosas para algunos individuos, animales, plantas, generaciones o propósitos, que otros .
No importa si hablamos de nanotecnologías, biotecnologías, tecnologías de la muerte (bélicas), o tecnologías de información y comunicación (TIC), las tecnologías siempre han generado brechas basadas en esas ventajas para ciertos individuos, animales, plantas, generaciones o propósitos.
Las tecnologías que generaron el motor de combustión interna, por ejemplo, reorganizaron las sociedades, en especial las urbanas, dieron lugar al automóvil y al avión, y mejoraron y modernizaron barcos, submarinos y trenes.
Esas mismas tecnologías originaron la producción en línea, con toda su cuota de deshumanización del trabajo, y requirieron el despliegue incesante de una idea contradictoria desde su comienzo: usar recursos finitos en forma intensiva, para producir acumulación de riqueza supuestamente en forma indefinida.
Y alrededor de ellas surgieron redes extensas de tecnologías interdependientes: plantas ensambladoras; refinerías de petróleo; fabricación de llantas y neumáticos; estaciones de gasolina; talleres de reparación; sistemas de caminos y autopistas...
Con el paso de los años, el automóvil sufrió una profunda distorsión en el sistema de mercado: dejó de ser un simple medio de transporte para convertirse en un objeto generador de prestigio y estatus individualista.
El resultado es una estructura mecánica de 1.000 kilogramos o más, para movilizar un individuo de 80 kilogramos o menos. Y un consumo insostenible de combustible cada día más caro y escaso.
El automóvil nació, pues, como una solución tecnológica de movilidad, pero hoy es un problema mayúsculo de ocupación de espacio público, atascamiento urbano, pérdida de tiempo y derroche de combustible fósil, entre otros inconvenientes.
Por otro lado, el desarrollo tecnológico interdependiente en el siglo XX requirió una estructura corporativa industrial con presencia gubernamental y privada permanente, basada en formas de colaboración, políticas y regulaciones.
De hecho, se trató de un siglo marcado por la sombra bélica y el valor estratégico de los recursos energéticos en la geopolítica planetaria: las dos guerras mundiales, la guerra de Japón contra la China, la guerra de Corea, la Guerra Fría, la guerra de Vietnam...
En consecuencia, tanto en el caso de los Estados Unidos como el de Europa, se produjo una estrecha relación entre los centros de producción de conocimiento y las fuerzas militares, responsable, por ejemplo, de haber dado origen a las principales tecnologías contemporáneas de información y comunicación (TIC), incluidas la computadora y la Internet, cuyo despliegue planetario sentó las bases tecnológicas de la llamada “cibercultura”, así como de la globalización, basada en telecomunicaciones e informática (telemática).
Tecnicidad digital
Si entendemos la globalización como una interconexión planetaria que se refleja en flujos más amplios y crecientes de información, tecnología, productos, capital y personas, podemos admitir que ésta no habría sido posible sin una revolución tecnológica paralela, capaz de hacer el mundo cada vez más interdependiente.
La llamada “Revolución Digital” fue un proceso iniciado desde los años 1960 que culminó 30 años más tarde, una vez que sonidos, imágenes, palabras y cifras pudieron ser digitalizados, es decir, reescritos en el lenguaje binario de las computadoras (basado en combinar los dígitos 1 y 0).
Esa nueva condición los hizo equivalentes en su calidad de archivos, de manera que dichos sonidos, imágenes, palabras y cifras digitales se convirtieron en la esencia técnica del hipertexto que le dio origen a la World Wide Web.
La razón para dicho logro es que la versatilidad de la información digital es completa y permanente, porque un archivo digital es siempre un archivo digital, ya se trate de:
• video para cine, televisión o dispositivos móviles;
• audio para radio o dispositivos móviles;
• textos escritos para prensa o textos multimediales en un sitio Web accesible desde cualquier computadora o dispositivo móvil conectados a una red.
Las nuevas TIC integran hoy, en forma transparente, toda la cadena digital en las áreas de adquisición, producción, almacenamiento, emisión y monitoreo de contenidos mediáticos. Además, procesos más eficientes y equipamientos móviles más baratos y potentes, han transformado nuestras propias rutinas profesionales, en especial en el oficio periodístico.
Este nuevo escenario mediático, a la vez, digital y multimedial, ha sentado las bases de una nueva industria de radio y teledifusión digital (digicasting), centrada hoy en aprovechar mejor el escaso espectro radioeléctrico para crear y probar modelos de negocio emergentes en multidifusión o multicasting (varias señales simultáneas en el mismo canal), y difusión de datos o datacasting.
Estamos pasando de unos medios analógicos tradicionales basados en el modelo de la broadcasting (radio y teledifusión), a un conjunto de servicios de textos digitales (video, audio y datos), sustentados en el acceso personalizado: lo que quiero, cuanto quiero, donde quiero y cuando quiero.
La actual transición digital está, además, acelerada por la Internet, la banda ancha y el uso extendido de computadoras y nuevos dispositivos electrónicos de comunicación, acceso a redes, grabación de video y reproducción de archivos digitales, como los celulares de tercera generación, a los que seguimos llamando teléfonos por no tener un mejor nombre.
La llamada convergencia mediática ocurre en diversas intersecciones entre las TIC digitales, las industrias (telecomunicaciones, informática, entretenimiento y educación), los nuevos contenidos multimediales y las audiencias.
Es decir, en vez de significar que todos los medios van a reducirse a una sola plataforma, nos alerta sobre una nueva realidad en que proliferan los canales y los medios se vuelven tan ubicuos como lo permita el despliegue de redes .
La presencia de TIC en la mayoría de actividades humanas es, pues, una dimensión fundamental de las prácticas sociales contemporáneas, y media entre las lógicas de producción y los formatos mediáticos industriales que dejan de ser analógicos para digitalizarse por completo.
Este profundo cambio histórico apoyado en las TIC se denomina tecnicidad digital , pero es un proceso multifacético y complejo, que no puede reducirse a un fenómeno tecnológico. El cambio es tan profundo que, paralela a la migración digital, se está produciendo una migración social de “sujetos-audiencia” a “sujetos-red” .
La convergencia, entonces, lejos de ser sólo tecnológica, es también:
• económica: integración horizontal de industrias de “infotenimiento” y “edutenimiento” (como el caso de Time Warner y AOL);
• social: un nuevo entorno intenso en tecnología y rico en información, que exige nuevas capacidades en los usuarios y modifica las reglas tradicionales (analógicas) de la organización;
• cultural: la emergencia de una nueva cultura de participación masiva basada en formas de creatividad que se intersectan y producen narratividades transmediáticas y desarrollo de contenidos a través de múltiples canales;
• global: circulación planetaria de contenidos mediáticos que origina una nueva hibridación cultural .
Viscosidad mediática y posconvergencia
Una consecuencia inmensa de la tecnicidad digital es que producir y distribuir noticias, información y entretenimiento ya no es un asunto exclusivo de los difusores de la era analógica. Las nuevas TIC tienen el potencial de convertir a cualquier individuo, con acceso a ellas, en productor digital de contenidos.
Y ello explica el auge de nuevos contenidos como la difusión de programas de audio en forma no sincrónica a través de redes (podcasting), y el blog la contracción de Web más log (diario o bitácora), que están en la frontera entre lo escrito y lo audiovisual.
Es precisamente esa dilución de las fronteras analógicas tradicionales, en las cuales cada medio constituía una industria, la que nos enfrenta hoy a una viscosidad mediática difícil de comprender y aún más complicada de enfrentar.
Cada vez más allá de las computadoras personales, quien pueda pagar los costos de suscripción puede tener acceso a minicomputadoras, asistentes personales digitales, teléfonos celulares de nueva generación y consolas de juegos de video conectadas a Internet, entre otros dispositivos que combinan la capacidad de recibir información con la posibilidad de establecer comunicación con otras personas vinculadas a la red.
En consecuencia, la posconvergencia digital ocurre cuando esos nuevos dispositivos pueden interconectarse en redes telemáticas, alámbricas e inalámbricas, no solo para crear, almacenar, intercambiar y usar contenidos mediáticos, sino para comunicarse en tiempo real o diferido con cualquier persona conectada en el planeta.
Desde ese punto de vista, no presenciamos la muerte de ningún medio en particular, sino su reformulación digital. Pero resulta conveniente distinguir, entonces, entre medios, géneros y tecnologías de distribución.
Por ejemplo, el audio es un medio; el radiodrama es un género, y el casete, el CD o el MP3 son tecnologías de distribución. En consecuencia, mientras los contenidos cambian, y los géneros y las tecnologías de distribución van y vienen, los medios permanecen como capas dentro de un cada vez más complejo sistema de información y entretenimiento .
Esa complejidad proviene de la naturaleza dual de la Internet, que es, a la vez, un nuevo medio (una plataforma de textos digitales en red), y, al decir de Castells, una virtualidad real, un espacio de relación social y comunicación directamente vinculado a lo que hacemos en nuestra vida.
La Internet es a la vez un medio de información, de interacción y de organización social. Y en su evolución actual, denominada Web 2.0, constituye un fenómeno tecno-social de redes basadas en herramientas de software para nuevos enfoques masivos y participativos de trabajo colaborativo.
A las nuevas formas de activismo ciudadano visibles en el blogging y la podcasting, se suman hoy eBay, como mercado de transacciones; Wikipedia, como construcción colectiva de conocimiento; Linux, como comunidad de software de fuente abierta, Skype, como plataforma de voz e imagen sobre protocolo de Internet, y YouTube, Friendster, Flickr, WordPress, Orkut, Blogger, MySpace, Facebook, OhMyNews y Digg, entre otras, como plataformas de creación colectiva de contenidos, basada en alianzas voluntarias .
Según los promotores de la noción de Web 2.0, sus principios constitutivos son:
• la World Wide Web como plataforma de trabajo;
• el fortalecimiento de la inteligencia colectiva;
• la gestión de las bases de datos como competencia básica;
• el fin del ciclo de las actualizaciones de versiones del software;
• los modelos de programación ligera junto a la búsqueda de la simplicidad;
• el software no limitado a un solo dispositivo, y
• las experiencias enriquecedoras de los usuarios .
Sin embargo, todas estas maravillosas posibilidades son por el momento inalcanzables para millones de seres humanos que habitan en las periferias de la sociedad de la información.
Brechas digitales
Si las tecnologías, desde sus comienzos, resultaron más ventajosas para algunos individuos, animales, plantas, generaciones o propósitos, que otros, la historia también demuestra que las personas y los países son más productivos cuando usan las tecnologías, en general, y las TIC propias de su tiempo, en particular.
El acceso a las infraestructuras de las TIC nunca ha sido igualitario, pese a todos los esfuerzos de universalización de servicios de telecomunicaciones y ejercicio democrático de la libertad de expresión. Y eso, en plena época de convergencia y posconvergencia mediática digital, les otorga ventajas adicionales a algunos individuos y países con respecto a otros.
A esa diferencia se la conoce con el nombre de “brecha digital”. Sin embargo, se trata de una hendidura multiforme. Es decir, no hay una, sino varias brechas digitales que, lejos de excluirse mutuamente, se combinan entre sí en función de situaciones individuales, locales, nacionales y transnacionales.
La multidimensionalidad de la brecha digital sitúa en su verdadero contexto la repercusión de la revolución de las nuevas TIC en el mundo: “se suele hablar de sociedad mundial de la información y de ‘red extendida por todo el mundo’ (World Wide Web), pero en realidad solo un 10% de las conexiones con Internet del planeta provienen del 82% de la población mundial.
“Los fundamentos de una sociedad de la información y del conocimiento nunca se podrán reducir a los adelantos tecnológicos exclusivamente. En efecto, hay que preguntarse si la desigualdad de acceso a las fuentes, contenidos e infraestructuras de la información no pone en tela de juicio el carácter realmente mundial de la sociedad de la información y compromete, por lo tanto, el desarrollo de las sociedades del conocimiento.
“[...] La exclusión de la información no solo es una cuestión de acceso y conexión, sino también de contenidos. Tiene que ver tanto con la brecha digital como con la brecha cognitiva, y guarda relación con los obstáculos educativos, culturales y lingüísticos que hacen de Internet un objeto extraño e inaccesible para las poblaciones que han quedado confinadas en los márgenes de la mundialización” .
Además, dichas brechas adquieren cada vez más dimensiones y se están extendiendo no sólo entre pobres y ricos, sino también entre adultos y jóvenes, y por supuesto, entre el Norte y el Sur del planeta .
Veamos, entonces, una rápida descripción de las principales manifestaciones múltiples de la brecha digital, siguiendo un inventario iniciado por UNESCO, y añadiendo otros aspectos:
1. Recursos económicos y servicios básicos
En general, los dispares ingresos económicos constituyen un poderoso factor de desigualdad en todo el planeta. Las computadoras y las telecomunicaciones todavía resultan muy costosas para la ciudadanía media en los países del Sur; por otro lado, el alto costo de la inversión en infraestructura tiende a generar una segregación tecnológica entre sectores sociales.
Diagnósticos producidos en 2005 y 2006 muestran considerables límites básicos para la generalización de los beneficios de la llamada sociedad de la información:
• 2.000 millones de seres humanos no disponen de corriente eléctrica, que por el momento es la condición básica del acceso masivo a las nuevas TIC.
• Hay alrededor de 1.000 millones personas habitantes de unas 800.000 localidades en todo el mundo que aún carecen de toda clase de telecomunicaciones.
• El costo de las telecomunicaciones sigue siendo muy elevado en los países del Sur con respecto a los del Norte, tanto en términos de valor absoluto como de poder adquisitivo.
• Las computadoras también son costosas y el suministro de servicios de Internet representa una inversión sumamente elevada en las ciudades, y está muy poco extendido por las zonas rurales.
• La alfabetización informática exige un tiempo considerable a quienes tienen que ocuparse ante todo de ganar lo necesario para comer cada día .
2. Educación y procedencia sociológica o cultural
El “Informe de Seguimiento de la Educación para Todos (EPT) en el Mundo 2006” arrojó resultados positivos al recoger nuevos avances en la consecución de los objetivos fijados para una de las principales Metas del Milenio en 2015: alrededor de 70 países aumentaron la parte del presupuesto nacional dedicada a la educación.
Sin embargo, el texto también advirtió que:
• hay 100 millones de niños sin escolarizar y más de 771 millones de adultos analfabetos, la mayoría mujeres y residentes de zonas rurales;
• no se alcanzó el objetivo de la paridad entre hombres y mujeres, fijado para 2005;
• los efectos cada vez más acusados de los desastres naturales, el descontento y la violencia social, el VIH, el sida y otras pandemias, así como el agravamiento de la pobreza, amenazan la capacidad de los países para alcanzar los objetivos de la EPT .
3. Contexto geográfico
Las dificultades para acceder a la tierra y al crédito, la circulación de la mano de obra, los desplazamientos forzados por la violencia y la pobreza, y la propia incidencia de los medios de difusión colectiva en las sociedades, han producido un desarrollo sin precedentes de las zonas urbanas, pero en detrimento de la participación de las regiones rurales en la revolución de las nuevas TIC.
Esta profunda asimetría entre ciudades y campo crea situaciones de profunda desigualdad, especialmente en los países del Sur. Por ejemplo, la telefonía móvil puede romper el aislamiento de las zonas rurales, pero los índices bajos de rentabilidad han hecho que los operadores de telecomunicaciones en las regiones apartadas de los países del Sur no las hayan difundido todavía en forma suficiente.
4. Edad
Los jóvenes suelen estar adelante en el uso de innovaciones tecnológicas y sus aplicaciones, pero también son un grupo especialmente vulnerable a las dificultades económicas y sociales. Incluso, en muchas sociedades son víctimas de un prejuicio anti-joven, que les atribuye la aparición de muchas formas de violencia urbana.
Por otra parte, el proceso de re-alfabetización (computacional e informativa) de las personas de cierta edad, al ritmo actual de las innovaciones tecnológicas, puede ser un obstáculo insuperable, teniendo en cuenta la carencia de estructuras de formación adecuadas.
Para la UNESCO, “una formación sistemática de los jóvenes en las nuevas tecnologías y una mayor solidaridad entre las generaciones en beneficio de las personas de más edad permitirían reducir las brechas existentes y contribuirían a reforzar los vínculos sociales y familiares en las sociedades del conocimiento emergentes”.
Aunque también se oyen voces más escépticas al respecto: “[Internet] es, de forma creciente, un medio fundamental de nuestra vida social, de nuestro trabajo, de nuestras empresas, de nuestro sistema educativo, de nuestras instituciones, exceptuando los grupos de edad más avanzada a los que hay que dejar tranquilos si no quieren alterar sus hábitos de vida para adaptarse a un mundo que fundamentalmente no es el suyo (otra cosa es que tengan el derecho y la oportunidad de digitalizarse si así lo quieren)” .
5. Género
Las desigualdades entre varones y mujeres en el ámbito de las nuevas tecnologías son otra manifestación esencial de la brecha digital. Casi dos tercios de las personas analfabetas del mundo son mujeres y, en general, ellas acumulan desventajas en el acceso y uso de las TIC.
En países industrializados las mujeres representan una proporción significativa de personas usuarias de Internet; pero, en países en desarrollo, una de cada dos mujeres, en promedio, no sabe leer.
6. Lengua
Dada la mayor presencia del inglés como vector de la globalización, hasta ahora se ha limitado el uso de los demás idiomas en el ciberespacio. Esto ha representado un gran obstáculo para la participación en muchos de los beneficios de las redes digitales.
Sin embargo, en forma desapercibida, el contenido en inglés ha caído por debajo del 30 por ciento, mientras que la mayor parte del tráfico en Internet ocurre hoy en español, mandarín y japonés.
El ciberespacio ha entrado en una etapa de nacionalización por uso de lenguas nacionales, que se irá haciendo más compleja a medida que el potencial transmediático de los 2.000 millones de teléfonos celulares existentes en el planeta se vaya haciendo realidad .
7. Empleo
A menudo, la brecha digital va unida a la brecha laboral por causa de los ingresos. En muchos países, el acceso a Internet sólo se hace en los lugares de trabajo, mientras que los “cibercafés” no están al alcance de todos los bolsillos.
8. Integridad física
Las personas con discapacidad acumulan desventajas económicas, culturales o psicológicas que contribuyen a ahondar la brecha digital. Puesto que la mayoría de ellas suelen estar confinadas en sus domicilios, Internet representa una posibilidad única de reinserción social, mediante opciones como el teletrabajo y la participación en comunidades virtuales.
Por ejemplo, en el año 2000 solo un 23,9% de ellas tenía una computadora personal en Estados Unidos, mientras que esa proporción ascendía al 51,7% en el resto de la población.
Además, las discapacidades físicas en sí mismas representan un importante obstáculo para usar computadoras. También en 2000, un 31,2% de personas con discapacidad mental en Estados Unidos tenía acceso a Internet, pero esa proporción disminuía progresivamente entre aquellas con discapacidad auditiva (21,3%); con dificultades para utilizar sus manos (17,5%); con discapacidad visual (16,3%) y motriz (15%) .
Y si bien hay cada vez más dispositivos y mecanismos de acceso, y sitios Web construidos para responder mejor a diversas discapacidades, el simple problema de acceso a las computadoras aumenta en sociedades en desarrollo y aísla mucho más a estas personas.
9. Espectro radioeléctrico
Cada era humana ha dispuesto de un recurso generador de riqueza: la tierra lo fue en la era agrícola; en la era industrial fue la energía, y en la era de la información es el espectro .
El gran inconveniente contemporáneo es que el espectro no es percibido por la ciudadanía como el bien público escaso que es, mientras que la digitalización de medios analógicos permite usarlo de manera eficiente, liberando porciones que se están privatizando mediante millonarias subastas públicas.
10. Digitalización mediática
A medida que se produce el cambio radical de la cibercultura, la tecnologización digital de la televisión, la radio y las telecomunicaciones se canaliza prioritariamente por intereses corporativos, de manera que se profundiza la dependencia tecnológica de los países en desarrollo, mientras la sociedad civil organizada tiende a darles la espalda a estas nuevas realidades.
Desafíos inmediatos
La producción social de conocimiento, como lo ha señalado la UNESCO, está moviendo el eje tradicional de la educación formal como columna vertebral y nos fuerza a revisar las prioridades de nuestra propia estructura educativa:
• El modelo actual del aprendizaje se ha difundido mucho más allá del universo de los educadores y se ha extendido a todos los ámbitos de la vida económica y social.
• Las demandas de educación (básica, primaria, secundaria, terciaria, técnica, no formal y permanente), han aumentado en todas las sociedades y exceden la oferta actual.
• Toda organización educativa requiere hoy ampliar su “dimensión de aprendizaje”.
En consecuencia, resulta urgente cambiar la forma en que se proveen los sistemas de educación de acuerdo con los diferentes grupos de destinatarios, de manera que sea posible brindar aprendizajes relevantes mediante educación formal, no formal, a distancia, virtual y para necesidades especiales. Y ello implica un uso intensivo de las TIC en todas las instancias de nuestros sistemas educativos .
Por supuesto, la dimensión múltiple de las brechas digitales es abrumadora y excesiva. Pero si hay un espacio inmediato donde se ha comenzado a incidir para reducir las brechas, es precisamente el educativo.
Es probable que las nuevas redes sociales y su cultura participativa constituyan caminos en esa dirección. Una cultura participativa es “aquella que tiene obstáculos relativamente bajos para la expresión artística y la interacción ciudadana, un fuerte apoyo para que uno pueda crear y compartir sus creaciones, y algún tipo de consejería informal mediante la cual los más experimentados pasan sus conocimientos a los principiantes.
En una cultura participativa sus miembros creen en la importancia de sus contribuciones y sienten algún tipo de conexión social entre sí (pues por lo menos se preocupan de lo que otros piensan sobre lo que ellos han creado)” .
Entre las formas actuales de dicha cultura se incluyen:
• Afiliaciones o membresías formales e informales, en comunidades en línea centradas en varias formas mediáticas como Friendster, Facebook, tableros de anuncios y mensajes, juegos en línea (metagaming), juegos en grupo (game clans) o MySpace.
• Expresiones de nuevas formas creativas, tales como: muestreos digitales, skinning (sacar la piel de los personajes para revelar su interior) y modding (añadir o eliminar características de los juegos), fan videomaking (producción de video por parte de los aficionados a una serie o película), fan fiction writing (escritura de textos relacionados con obras de ficción), zines (producción de revistas de autoedición y baja circulación), mashups (combinación de las palabras inglesas mix [mezcla] y match [acople], para referirse a intersecciones entre aplicaciones Web para obtener lo mejor de cada una de ellas, como aplicaciones híbridas de mezclas musicales que reformulan canciones originales).
• Solución colaborativa de problemas: trabajo formal o informal en equipo, para completar tareas o desarrollar nuevos conocimientos (como los que se hacen a través de Wikipedia, y los juegos o simulaciones de realidad paralela).
• Circulaciones: prácticas y usos nuevos que le dan nueva forma al flujo mediático (como en la podcasting y el blogging) .
Lo que ello refleja, como tendencia fuerte, es que ingresamos en una transición hacia una omnipresencia mediática en que usaremos todo tipo de contenidos digitales en forma interconectada.
Al mismo tiempo, desarrollaremos nuevas habilidades para gestionar la información, nuevas estructuras para distribuir información a través de diversos canales, nuevos géneros creativos que explotan los potenciales de las estructuras emergentes de información (hipermedios), como la narración no secuencial e hipertextual, y nuevas formas de organización .
Eso no quiere decir que vayan a desaparecer los medios analógicos tradicionales de la noche a la mañana. De hecho, en América Latina pasarán todavía varios años antes de sustituir las redes analógicas por sistemas digitales.
Sin embargo, al igual que ocurrió con la telefonía fija analógica, totalmente transformada hoy por la movilidad de la telefonía celular, así también los nuevos recursos digitales de escritos, audio e imagen fija y en movimiento, comienzan a hacer presencia en todas las sociedades.
Por tanto, en la profesionalización de los nuevos comunicadores y periodistas hoy sobresalen como prioridades las capacidades para la reportería y la escritura de historias originales, así como el dominio de formas alternativas de contar historias, y de editar textos con características multimediales, incluyendo:
• Conocimientos básicos de estética y diseño gráfico, con el fin de desarrollar piezas narrativas integrales en red.
• Manejo de diversas herramientas informáticas para aplicación periodística.
• Desarrollo de nuevos géneros periodísticos para la red.
• Destrezas para ser un productor de contenido y un editor multimedial .
Durante el 60° Congreso de la Asociación Mundial de Periódicos (WAN), realizado en Ciudad del Cabo a mediados de 2007, Mike van Niekerk, editor principal del grupo australiano Fairfax, defendió la idea de hacer un cambio copernicano en las redacciones, transformándolas en verdaderas centrales informativas capaces de proveer contenidos, recurriendo a otras plataformas como las ediciones en línea, los blogs y los videos. “Ya no estamos en el oficio de hacer un diario, sino en el de proveer noticias las 24 horas”, concluyó en su intervención .
Las escuelas y facultades de comunicación en Latinoamérica no cuentan con los recursos suficientes para enfrentar la tarea en forma aislada, pero podrían apelar a las propias TIC para desarrollar modalidades de e-Learning que ofrecen diversas ventajas:
• alcanzar más estudiantes, dado que no hay límites físicos;
• prestarles servicios a diferentes tipos de estudiantes, incluyendo profesionales que requieren actualización de habilidades y conocimiento;
• ofrecer educación y capacitación de manera más flexible y a la medida, en términos de presencia física y estructura temporal;
• impartir educación y capacitación a grupos geográfica o socialmente marginados .
Como resultado, con el e-Learning las instituciones educativas pueden llegar a ser más competitivas y alcanzar el potencial de innovar la enseñanza y el aprendizaje, así como hacer una educación más relevante para la sociedad del siglo XXI.
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El blogging es la acción de escribir y leer blogs. Blog es un neologismo inglés que combina las palabras Web y Log (bitácora o diario), para significar un nuevo tipo de producción de contenidos digitales en el umbral entre lo escrito y lo audiovisual. Podcasting es otro neologismo cuya construcción se basa en el iPod, dispositivo de la empresa Apple para reproducir archivos digitales, y la expresión casting, referida a difusión o distribución. Se hace podcasting cuando una persona produce y distribuye archivos digitales a través de Internet; y quien los descarga puede reproducirlos luego en una computadora u otro dispositivo multimedial como el iPod. Ver: Leadbeater. We Think, 2007, citado. Y Geert Lovink. Zero Comments: Blogging and Critical Internet Culture. Nueva York: Routledge, 2008.
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Henry Jenkins & otros. Confronting the Challenges of Participatory Culture: Media Education for the 21st Century. An occasional paper on digital media and learning. Boston: MIT & MacArthur Foundation, 2006. Ver también: Jenkins. Convergence Culture, 2006, citado.
Jenkins & otros. Confronting the Challenges of Participatory Culture, 2006, citado.
Jenkins 2001 & 2006, citados. Y Olga Lucía Lozano G. “Cómo escribir para Internet”. Curso de e-Learning para uso en la plataforma OLE de RNTC, 2007.
Max Magee. The Roles of Journalists in Online Newsrooms. Evanston, IL: Medill School of Journalism (Northwestern University) - The Online News Association, 2005.
Héctor D’Amico, “Los diarios ante el nuevo oficio de dar noticias las 24 horas: Los lectores quieren más protagonismo”, Diario La Nación, Buenos Aires, sábado 2 de junio de 2007.
Ver: Daniel Prieto Castillo y Peter van de Pol. e-Learning, comunicación y educación: el diálogo continúa en el ciberespacio. Hilversum & San José: RNTC, 2006.
* Colombiano, maestro en Comunicación y Educación por la Universidad Metodista de São Paulo, Brasil, y Comunicador Social por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. En la actualidad es gerente de Radio Nederland Training Centre (RNTC) - América Latina, miembro del consejo asesor del Centro Knight para el Periodismo en las Américas, y columnista principal de la revista TV Technology América Latina. Dentro de su experiencia profesional ha ocupado los cargos de consejero académico en la Universidad de Florida Central (UCF), en Estados Unidos; editor de la revista TV Technology América Latina, en Estados Unidos; Secretario Ejecutivo del Servicio Conjunto de Comunicación (OCIC-AL, UCLAP, Unda-AL), en Ecuador; y Coordinador Académico de la Maestría en Comunicación Social y de la Cátedra UNESCO de Comunicación Social en la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, en Colombia.
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