General Noticias

Declaración Final del V COMLAC

DECLARACIÓN FINAL DEL V COMLAC

1. Con la realización de este Congreso de Comunicación para América Latina y el Caribe, en esta hermosa ciudad de Asunción, las organizaciones convocantes se plantearon propiciar el diálogo y la reflexión de los comunicadores sociales de todo el Continente, como proceso de construcción de un pensamiento latinoamericano, para recuperar el sentido de una cultura del encuentro y de servicio que involucra la teoría y la práctica de la comunicación y descubrir cómo ésta puede contribuir a impulsar el poder de la ciudadanía, para la fortalecer una cultura de derechos, con sentido inclusivo, participativo, pluralista y de justicia social, comprometida con su entorno ambiental como casa común.
2. Creemos que el intercambio de saberes y la reflexión conjunta de estos días ha reafirmado, en nosotros importantes certezas, que alimentan la esperanza. Simultáneamente, se han abierto muchas preguntas que solo el contacto directo y cotidiano con la gente de nuestros pueblos y ciudades, con los pies en tierra, el oído alerta y el corazón abierto, lograremos resolver.
3. Constatamos que hoy vivimos un proceso de crisis del sistema neoliberal, que se manifiesta en deterioros múltiples: pobreza, inequidad, exclusión, racismo, xenofobia, destrucción del ecosistema. Al mismo tiempo existe una crisis de gobernabilidad: promesas incumplidas, corrupción, narcotráfico, nepotismo, abusos y distancia entre el poder y los ciudadanos. Todo ello genera desencanto y frustración. Como dijo el Papa Francisco a los Movimientos Populares en Bolivia, hace más de una año. “queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos… “.
4. Ante el deterioro de la vida en el planeta, la encíclica Laudato Si nos invita a un cambio espiritual profundo, y a una práctica comprometida con el cuidado de la creación. En estos tiempos de crisis global y de cambio climático, la preservación de la amazonia es vital para la vida de todos en el mundo. En este contexto la REPAM, Red Eclesial Panamazónica, constituida hace dos años, abarca 9 países latinoamericanos y caribeños y constituye un desafío para todos los comunicadores cristianos. Queremos responder a ese desafío de la REPAM que nos invita a hacernos responsables del cuidado de la amazonia, a respetar los derechos de sus pobladores y ser solidarios con ellos.
5. Otro de los rasgos que caracteriza este tiempo es que nuestras sociedades son como un mosaico que integra diferentes identidades que luchan por afirmarse y aspiran a ser reconocidas. En este contexto el respeto a las diferencias, con el ejercicio de la interculturalidad es indispensable. Acogemos, valoramos las demandas, los sufrimientos, los sueños y esperanzas; los gritos silenciosos de las audiencias, que son nuestros reales interlocutores. Construir una nueva ciudadanía en esta sociedad mosaico pasa por asumir la diversidad como algo que nos hace fuertes en vez de debilitarnos. Necesitamos asumir la diversidad para deconstruir y construir la cohesión social.
6. Las diversas identidades se manifiestan en múltiples cosmovisiones: en otras formas de vivir la espiritualidad, algunas con raíces católicas, cristianas, o de otras religiones o creencias, especialmente la espiritualidad de nuestros pueblos indígenas. Esto pone en primera línea del trabajo de comunicación el diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural. Respetar y trabajar juntos, no imponer.
7. Como comunicadores cristianos queremos recuperar el mensaje de Jesús desde una actualización, que interpreta las condiciones históricas de la fe, para comprometernos con una práctica social y política consecuente con sus enseñanzas. La promoción humana no es sólo una consecuencia de la fe, sino que es parte de su esencia: Dios, amor, el medio ambiente.
8. Necesitamos sintetizar profesionalidad y espiritualidad. Necesitamos comunicadores que crezcan en comunidad. Y hay que estudiar, porque el conocimiento es poder de transformar las cosas. El mayor problema que tenemos es que hablamos de Jesús como repetición de algo que no ha pasado por nosotros. Como cristianos la comunicación nos ayuda a resituar la fe, entendiéndola como relación.
9. Debemos descubrir como regalo, como don, a las otras personas, también a los que tienen otras creencias, a los que piensan distinto. Queremos huir de la “comunicación con enfoque gerencial”, nos urge volver la mirada al mar de Galilea, al estilo de Jesús. Nos urge reconocer la legitimidad y dignidad de otro y asumir una autocrítica sobre el ejercicio de poder y autoridad en las iglesias cristianas. El Papa Francisco nos llama a construir una Iglesia Madre, discípula y misionera, en salida y siempre al encuentro, que predica la ternura y la cercanía, con el gesto y la palabra.
10. Queremos promover una comunicación cristiana que sea: relación y encuentro con los demás, diálogo y construcción en red; no como una repetición de contenidos religiosos, sino como aporte a una verdadera ciudadanía activa. Una comunicación de “projimidad” que se hace cargo de los demás, que practica la comunicación a través de la cultura de la caricia, que cura, consuela, celebra, comunica con ternura y misericordia, como nos enseña el buen samaritano.
11. Reconocemos y nos solidarizamos con las luchas de nuestros pueblos latinoamericanos por el derecho de los ciudadanos a su nacionalidad, a la tierra y la salud, por la eliminación de la explotación infantil, la trata de personas, la violencia de género e intrafamiliar, las agresiones a la diversidad y el derecho a la paz y la justicia, que viven la mayoría de nuestros pueblos de América Latina y El caribe.
12. Denunciamos explícitamente en el caso del Paraguay: el incumplimiento de la resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que exige al estado paraguayo la devolución de las 14 mil hectáreas de tierras pertenecientes a las comunidades ancestrales SAWHOYAMAXA; la masacre de Curuguaty y la persecución a las comunidades indígenas y campesinas de Guahory. Queremos denunciar también la marginación del pueblo haitiano, el pueblo más pobre del Continente, en un llamado a la solidaridad en sus desafíos ante las tragedias producidad por fenómenos naturales.

VCOMLAC, Asunción 9 de octubre 2016

Dejá un comentario