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Comunicación, cambio social y memoria

jose_luis_aguirre

jose_luis_aguirreParaguay, 9 de octubre 2016.- Todos “somos herencia, un proyecto de vida que tuvo una prehistoria comunicativa y de relaciones”, por lo que es fundamental darnos cuenta “tenemos y ya venimos cargados de un contenido, que así ya heredamos la palabra antecedida por generaciones, que no somos vacío ni menos proyecto en soledad, y menos en abandono”. Así expresó en comunicador y catedrático boliviano José Luis Aguirre en su exposición durante el panel en diálogo con la conferencia central sobre la democratización de las comunicaciones en América Latina.

Agregó que el ser herederos de la palabra “nos hace responsables de una tarea, la de seguir tejiendo discursos para que la vida no se apague”.A este propósito recordó lo expresado por el Papa Francisco en su mensaje 49 a la Jornada Mundial de las Comunicaciones celebrada en 2015, en el que señala que el seno en el que aprendemos a comunicarnos es la familia.

Al referirse sobre el derecho a la comunicación, dijo que es preciso “reconocer que en el mundo las condiciones de acceso, expresión, justa representación, manejo autónomo de medios y recursos técnicos y tecnológicos para la difusión masiva, así como la valoración de concepciones, lenguajes y formas de expresión de la comunicación desde los contextos indígenas, de las personas con discapacidad, y de cualquier forma de diversidad humana… no son favorecidas dadas las circunstancias de inequidad, desigualdad social así como la misma percepción marcadamente instrumental de las dinámicas de la interacción humana”.

Recordó algunos principios que guían el ejercicio comunicación y que fueron determinados por la WACC  en 1986.

“Que la comunicación crea comunidad, es participativa, libera a las personas, defiende y promueve las culturas humanas en toda su gran diversidad y se pronuncia proféticamente ante los poderes establecidos.” Consideró que uno de los objetivos de los principios era el de “alentar a los miembros asociados a contribuir, como personas de fe, en los debates que emergen en toda época y lugar por los derechos a la comunicación así como sumarse a la defensa de la verdad y la justicia en un mundo donde la información y los sistemas de comunicación muchas veces reproducen y amplían las inequidades”.

Para trabajar en estos ejes propuestos de la comunicación, ciudadanía y democracia, para la WACC se inspira desde el Evangelio, un Evangelio liberador y de esperanza, así la comunicación sale de su esfera instrumental así como de la sola difusión o entrega de contenidos desde emisores o medios para más bien asumir los rostros humanos, establecer el contacto con ellos, y ponernos en servicio de ellos desde sus necesidades de expresión edificadora”.

“Pensamos que el producto de esta experiencia de comunicación desde el encuentro y relación con las diversidades culturales, sociales y en sí humanas es contribuyente a la calidad de ciudadanía. Pues esta condición es la que se alcanza de modo integral teniendo a los derechos humanos como referente y al derecho a la comunicación como parte integral de ser personas en dignidad e igualdad de derechos”, señaló.

“Crecer en los derechos a la comunicación y así de la palabra pensamos es la mejor experiencia de servicio desde nuestros mismos valores cristianos así como humanos”.

Al referirse al tema de la democracia, agregó que se espera que el trabajo logre generar una cultura de y para los valores del derecho a la comunicación, sabiendo que el destino del fortalecimiento en la comprensión de lo comunicativo como experiencia básicamente humana, el manejo y uso de medios y recursos tecnológicos de la comunicación e información, la abogacía que se hace para la discusión y presencia en los marcos de regulación de la comunicación y telecomunicaciones tiene que contar con una mirada de participación, inclusión y diálogo, más las acciones de capacitación y avivamiento de la comprensión de la comunicación desde los valores de la fe inciden deseablemente en la construcciones de relaciones democráticas en la comunidad”.

Recordó las propuestas que en su momento hizo el teórico y comunicólogo Juan Diaz Bordenave, quien ha dicho que para ejercitar y comprometerse con las aspiraciones de una comunicación democrática existía una condición y cualidad personal, y era la de la coherencia. Para él había que ser coherentes, para ser promotores de una comunicación alternativa, y más aún de imaginar otros caminos posibles para el aprovechamiento de la palabra”.

Según la propuesta de Bordenave, “Tenemos que ser coherentes y auténticos, sino corremos el riesgo de la fal ta de congruencia. Uno de los principales enemigos de cualquier liberación y así de la conciencia crítica (…) es más… para hablar del concepto liberación debemos ver que la liberación comienza con cada uno de nosotros. Hubo un tiempo en el que yo creía, como muchos de ustedes, en la liberación colectiva, en la masa que se rebela. Me doy cuenta hoy, que si no hay una liberación individual (primero), no se puede pretender la libertad social, es de ahí que los individuos liberados, pueden perfectamente liberar a la sociedad y por ende al mundo” (Bordenave. La Paz. 1997).

de las propuestas del maestro señala que “La autenticidad es ser uno mismo, no imitar ni a Paulo Freire, ni a otros. Y si uno me pregunta, ¿qué significa ser uno mismo?. Les diría, que es ser coherente.”

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